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¿Es verdad que se vive sobre la tierra?
No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí
aunque sea jade se quiebra,
aunque sea oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra,
no para siempre en la tierra: sólo un poco aquí.

 

 

Nezahualcóyotl

 

 

 

EL LUGAR DE LOS MUERTOS

EN LA CULTURA NÁHUATL

 

 

Para comprender la cultura de un pueblo es necesario conocer los dos elementos necesarios en que se da la vida humana: el tiempo y el espacio. Estos, son los ejes cardinales de los cuales se construyen todas las explicaciones acerca de los hombres. Los mitos y leyendas se constituyen del tejido de tiempos y lugares, en el que el entrecruzamiento de estos genera imágenes que dejan al descubierto a los actores que nos brindan el conocimiento propio.

Los tiempos culturales hacen siempre referencia a lo conocido y lo desconocido. Lo conocido es aquello que está en el antes o que viene de él (del pasado), y que puede ocupar el lugar del ahora (el presente). Mientras que lo desconocido se remite a dos momentos: el que está por venir, el futuro, y el que ocurrió antes del primer antes, el tiempo originario. Las diversas culturas “acomodan” estos tiempos de maneras diferentes.

 

Entre todos los tiempos y lugares culturales, son especialmente importantes aquellos a partir de los cuales se da la explicación de un fenómeno siempre misterioso e inevitable para los hombres: la muerte. Este o estos lugares de la muerte, de los muertos, son particularmente interesantes en la cultura náhuatl.

 

Los elegidos por Tlaloc, dios de la lluvia, aquellos que son sacados de la tierra (de los vivos) con una muerte provocada por él los ahogados, los fulminados por un rayo, los hidrotópicos y los gotosos, van al Tlalocan, que es un destino feliz en el que no faltaban alimentos y en el que viven los tlaloque, unos dioses de cabellos largos.

 

Aquellos que han muerto en la guerra, tanto los guerreros como los cautivos llegan a un tercer lugar de muerte, el Omeyocan, ahí, donde vive el Sol o hitzilopochtli. Ellos acompañan al astro desde su salida, hasta el “rumbo de las mujeres”, ahí donde están las que han muerto durante el parto, las “mujeres divinas”.

 

 

 

 

 
 
   
 

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